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La prehistoria la podríamos definir como la ciencia o la disciplina entre las ciencias sociales y las ciencias naturales que estudia la historia de la humanidad desde los tiempos más remotos hasta la aparición de la escritura.

Además, cuenta con ciencias auxiliares como es la arqueología, antropología o etnoarqueología que nos ayudan a comprender mejor el proceso de hominización que dio lugar a la diferenciación de los homínidos del resto de primates.

En este aspecto hay que destacar también la diferencia entre prehistoria y protohistoria. Para ello nos vamos a concentrar en dos escuelas diferentes:

  • Por un lado, para la escuela francesa la prehistoria  comprendería la Edad de Piedra (que a su vez se dividiría en Paleolítico y Mesolítico) y la protohistoria la comprendería la Edad de los Metales.
  • Por otro lado, para la escuela inglesa  la prehistoria  iría desde la Edad de Piedra y hasta la Edad de los Metales y la protohistoria comenzaría con la aparición de la escritura.

Para ir concretando un poco más, la protohistoria la podríamos definir como el periodo intermedio entre la prehistoria y la historia. Comprendería por tanto el período en el que ya se conocían los metales (Edad de Cobre, Bronce y Hierro). Para ello hay que decir que no en todas las regiones apareció al mismo tiempo, sino que dependiendo de la zona evolucionará de una forma más temprana o más tardía. Así por ejemplo, en Mesopotamia, Egipto, China o la India evolucionaron antes que en el resto de las regiones europeas o incluso si nos vamos a América veremos que nunca llegaron a conocer los metales en la cultura maya o azteca por ejemplo.

Si nos concentramos en un desarrollo histórico de la prehistoria, podremos comprobar  que no fue hasta principios del siglo XX cuando Gordon Childe asienta las bases de la prehistoria a partir de la corriente difusionista, la cual explicaba la evolución de las culturas por interacción de ideas por invasión, migración o aculturación.

En los años 60 aparece la prehistoria histórico-cultural y en los años 70 Binford desarrolla una metodología científica basada en la filosofía y el funcionalismo, corriente que se basa en el Trabajo de Campo.

A finales de los años 80 ya estaríamos hablando de una arqueología contextual basada en el estructuralismo y el idealismo gracias a Hodder. El estructuralismo, como bien su nombre indica, estudia las estructuras que confieren significados dentro de una determinada cultura. El idealismo en cambio, supone que los objetos no pueden tener existencia sin que haya una mente que sea consciente de ello.

La arqueología tiene un papel fundamental en el proceso de datación de la prehistoria. Para poder estudiar nuestro pasado, la calidad arqueológica es esencial, ya que un yacimiento arqueológico es un libro que solamente se puede leer una vez. Estos datos arqueológicos son restos materiales que ha dejado el género humano por diferentes procesos físicos (como una erosión), biológicos (por animales) o culturales (gracias al hombre).

Aquí entramos en una coyuntura nueva para individualizar a la arqueología de la prehistoria. La escuela anglosajona considera que ambas disciplinas son lo mismo y por ello ponen empeño en diferentes tipos de análisis (como el estadístico) para la obtención de registros arqueológicos. Para la escuela americana la prehistoria por sí sola no existe, sino que tiene una estrecha relación con la antropología. Esto puede deberse seguramente a la falta de experiencia o falta de restos arqueológicos que en el continente europeo sí que tenemos. Es por ello, que en la visión europea sostenemos que la prehistoria es un periodo histórico más, solo que el más antiguo.

Al fin y al cabo, todo este proceso minucioso de extracción de datos arqueológicos, da igual en el continente que nos encontremos, conlleva unos métodos y técnicas que tenemos que poner en práctica para aportarnos un mayor conocimiento posible sobre los restos prehistóricos que queramos descubrir o hallamos descubierto.

 

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