CAPÍTULO ANTERIOR: Concepto de Prehistoria
SIGUIENTE CAPÍTULO: El Australopithecus

 

¿Cómo comenzó el proceso de hominización? ¿Dónde podemos encontrar su origen? ¿Cuáles fueron los factores que hicieron posible este proceso? ¿Qué nos diferencia de los grandes simios? ¿Porqué sucedió? ¿cuándo comenzó?

Todas esas preguntas y más pueden pasarse por nuestra cabeza cuando pensamos en el origen del proceso de hominización.

El origen de la evolución del ser humano se ha establecido en África. Es un proceso de adaptación de millones de años a los cambios ambientales, producidos por las glaciaciones, que ha ido experimentando la Tierra a lo largo del tiempo.

Los primeros primates los encontramos hace 55 millones de años.

Por un lado estaban los denominados como prosimios, de menor tamaño. Entre sus características destacan 5 dedos móriles con uñas, un dedo pulgar oponible, visión estereoscópica (es decir, que podían ver de frente), un volumen cerebral más grande, procesos de cuidados maternales o madurez sexual más tardía.

Por otro lado se encuentran los llamados simios o primates superiores. Su origen hay que buscarlo hace 35 millones de años. Las características anatómicas son algo diferentes que las de los prosimios. Estamos hablando de pérdida de la cola, desarrollo de un pecho plano, brazos largos y manos hábiles. El registro fósil nos habla a su vez de una clara diferenciación entre primates superiores. Primero, los monos del nuevo mundo o también llamados como Platyrrhini y segundo, los monos del viejo mundo o Catarrhini.

Esta diferenciación la encontramos por la separación de dicha evolución por continentes. Los monos del nuevo mundo siguieron su evolución en el continente americano mientras que los monos del viejo mundo la siguieron en los continentes africano y asiático.

Además, en los Catarrhini nos encontramos con esa diferenciación continental entre África, donde se desarrollaron los gorilas y los chimpancés y Asia, donde lo hacen los gibones y orangutanes.

Gracias a estudios genéticos, se estableció que el pariente más próximo a nosotros es el chimpancé.

Pero, ¿qué es lo que nos diferencia a nosotros en concreto de los grandes simios?

  1. Para empezar, nosotros tenemos la capacidad de fabricar herramientas para diferentes fines gracias a la pinza de precisión. Esta pinza de precisión es la capacidad de poner el pulgar en la palma de la mano.
  2. El lenguaje. Los animales en general no son capaces de ordenar o tratar conceptos abstractos o hablar del pasado o el futuro.
  3. El bipedismo. Nosotros andamos sobre dos piernas, lo que nos permite liberar las manos para poder llevar cargas mientras caminamos y al mismo tiempo obtener un campo de visión mucho mayor.
  4. Tenemos piernas largas, con las que podemos caminar mayores distancias.
  5. El volumen cerebral tiene una capacidad craneal mayor. Hoy en día la media se encuentra en 1.300 cm³ mientras que la de los chimpancés solamente en 400.
  6. Desarrollo de la glándula del sudor que, junto con la pérdida de pelaje, posibilita la regulación térmica corporal.
  7. Una nariz prominente.
  8. En las hembras, pérdida del período de celo.
  9. Y por último, una compleja organización social en la cual se produce un desarrollo del crecimiento que provoca un retraso en la madurez al igual que una infancia más prolongada.

Y aquí se nos presenta la segunda pregunta.

¿Por qué se produce ese cambio?

La respuesta se remonta a la fracturación del Rift Valley hace 30 millones de años, provocando la separación progresiva de las placas arábica y africana.

De este modo lo que acaba pasando es, que al oeste del Rift Valley hay selva, donde se quedan los chimpancés, y al este, el bosque se va aclarando hasta acabar siendo una sabana, el origen de los primeros homínidos.

Esa selva se terminó de desarrollar hace 8 millones de años, en el Golfo de Guinea, donde había mucha humedad, un clima cálido, lluvias abundantes y por tanto, mayor vegetación.

Pero hace 7 millones de años llegó finalmente un enfriamiento del planeta, reduciéndose y fragmentándose los bosques. Bajaron las temperaturas, aumentaron los hielos, bajaron las aguas y hubo una menor disponibilidad de plantas y animales. Todo ello hizo que esos cambios ambientales acabaran produciendo el paso definitivo de las selvas a las sabanas, las cuales se caracterizaban por grandes pastizales y por árboles muy dispersos produciendo al mismo tiempo, grandes cambios en los simios africanos.

Así, a partir de ese momento se fueron datando los primeros restos:

  • Hace 7 millones de años existió el primer bípedo datado, el Sahelantropus Tchadensis, conocido también como Toumai.
  • Hace 6 millones de años existió Orrorin Tugenensis.
  • Hace 5 millones de años existió el Ardipithecus.

El proceso de hominización, como vemos, fue un proceso largo, constante, no lineal y totalmente al azar producido por agentes tanto geológicos como climáticos que nos hablan de un origen en África.

Imagen 1 – Imagen sacada de http://apuntes.santanderlasalle.es/filo_1/evolucion/evolucion_04.htm. Consulta: 12 de diciembre de 2020. 

Imagen 2 – Imagen sacada de http://apuntes.santanderlasalle.es/filo_1/evolucion/evolucion_04.htm. Consulta: 12 de diciembre de 2020. 

CAPÍTULO ANTERIOR: Concepto de Prehistoria
SIGUIENTE CAPÍTULO: El Australopithecus

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede que también te guste...